De cuando en Madrid siempre hay planes I

Es habitual pensar en Madrid y pensar en infinidad de planes, pero es también habitual pensar siempre en los mismos planes. Sí, sabemos que la oferta de ocio es grande pero pocas veces nos aventuramos a salir de nuestras rutinas. Hemos ido al rastro alguna vez que otra, quedamos en La Latina siempre que se mencionan cañas y solemos acabar en algún garito de Huertas o Malasaña.

Lo que hacemos más bien poco es aventurarnos a conocer nuevos sitios y nuevas formas de ocio.

Hace unos meses, en un ejercicio de reflexión, llegué a la siguiente conclusión: visito otras ciudades y las exprimo, me las pateo de arriba abajo y me informo de todo lo que no me debo perder en mi estancia. Pero con Madrid, mi ciudad, no lo hago. No valoro la historia que tienen sus edificios, no me lanzo a descubrir nuevos barrios, tengo museos y nunca me da por ir…mal, verdad? Pues es en este año cuando empieza mi nueva estrecha relación con mi ciudad. Es hora de conocerla.

Hoy os propongo un día lleno de planes, un día que tuve la suerte de disfrutar junto a grandes amigas. Y tras pasar este maravilloso día me di cuenta de una cosa: esto es un regalazo.

Empezamos nuestra mañana en un lugar que hasta el momento ni pensaba que podía existir: pinta en copas. Un sitio acogedor en el que puedes además de explotar tu creatividad, tomarte un café y estar entretenido pintando como si en tu infancia siguieras. Es tan fácil como elegir una pieza (tazas, ceniceros, fuentes, relojes, maceteros….) y pintarla con tus colores favoritos. Una vez lo hayas pintado en una semana pasas a recogerlo. Para hacer con niños el plan es redondo.

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Como iba siendo hora de comer y el hambre apretaba tocaba conocer algo nuevo. Un restaurante griego. Es el restaurante Dionisos ubicado en el famoso barrio de Chueca. La decoración es algo con mucha importancia ya que una vez entras te enamoras y quieres comer ahí sí o sí. Los camareros (al menos los que nos atendieron) eran griegos, algo que le da aún más autenticidad. Comimos fenomenal, probamos la famosa ensalada griega, la moussaka, el plato gyros y el surtido de tapas griegas. Todo esto acompañado de pan de pita y un vino blanco de la casa. Riquísimooo! Para terminar no os perdáis el licor estrella el ouzo, un digestivo con sabor parecido al anís.

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El postre preferimos dejarlo para un lugar tan famoso como lo es Mamá Framboise. Por desgracia no pudimos entrar de la gente que había..No nos costó encontrar un lugar parecido dos calles atrás, pero nos quedamos con las ganas. Lo apuntamos para la próxima!

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Y después de un dulce nada como un buen gin tonic. La oferta es tan amplia que es fácil encontrar el lugar idóneo en la zona de Chueca /Alonso Martínez.

Bien, ya se nos está haciendo de noche, y no por eso el plan se va a terminar. De aquí nos vamos a los microteatros. Funciones que duran menos de 15 minutos, cuestan 4 € y no hay más de 15 personas en cada sesión. Además mientras esperas puedes tomar una cervecita o un vino en el bar que tienen. Un buen plan para no gastar más de una hora y salir con una nueva experiencia.

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Y ya es tan de noche que los próximos planes (cena y copitas) me los guardo para otro día 😉

A disfrutarlo!!!

 

 

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De cuando el cine se disfruta a precios asequibles

Hacía tiempo que no iba con tanta frecuencia al cine como lo hago ahora.

Iba al cine porque sabía o creía saber que la peli lo merecía. Que no era una peli para ver en casa y sí disfrutar en una sala con un espectacular sonido y un buen tanque de palomitas.

En mis 4 últimas visitas he visto: Lobo de Wall Street, La gran estafa americana, Gran hotel Budapest y Ocho apellidos vascos.

Y no me he gastado más de 4 euros en cada sesión, buen plan, no? Ahora tenemos la suerte de que los Miércoles el cine cuesta 3,90€ y que además durante los días 31 de Marzo, 1 y 2 de Abril es la fiesta del cine y cuesta 2,90€.

No me considero una experta en cine pero sí me gusta disfrutar de una buena cinta con un buen argumento y que sobre todo me entretenga desde el minuto 1 y me de pena que se termine.

Lobo de Wall Street me pareció redonda. Fue divertida, dinámica, amoral, gamberra…Fueron 3 horas intensas en las que además de disfrutar de la historia disfruté del personaje, gran papel a mi parecer el de Leonardo Di Caprio. Hace años tenía la sensación de que Di Caprio no nos daría grandes actuaciones más allá de papeles como el de Titanic o el de Romeo y Julieta. Y con los años ha demostrado un camaleónico estilo que aún no se ha premiado en Hollywood. ¿Y qué hay de Mathew Macconaughey? Que también ha conseguido conquistar a los espectadores en este último año contra toda premisa. Para mi, la escena de Mathew enseñándole a Leo el Himno es brutal. Papel corto, excelente interpretación.

A la siguiente semana volví al cine, esta vez escogí La gran estafa americana. Bien, no sé si fue por lo alto que tenía el listón con Lobo de Wall Street o porque ese día me pilló cansada pero la peli ni bien ni mal. Salí del cine pensando en que era buena pero que mejor para ver en casa tranquilamente. Los actores muy bien pero la trama un poco pesada a mi parecer, no me sorprende ni durante ni al final y eso es algo que siempre le pido a una buena historia. Que me de algo que yo no esperaba.

Y de repente un día nos invitan a ver en primicia Gran Hotel Budapest. Hasta el momento yo a Wes Anderson ni le conocía. Una vez sentada en mi butaca descubrí una forma totalmente distinta de hacer cine. Un cine en el que la estética es tan protagonista como los protagonistas. Plano a plano está medido al detalle a nivel artístico. A ello se le suma una perspicaz trama de comedia y drama que te mantienen pegado a la silla.

Tras semanas sin poder ir los Miércoles al cine tenía ya cierta y nostalgia…fue entonces cuando recibí el email con la gran noticia de que volvía la fiesta del cine durante Lunes, Martes y Miércoles! Y allá que fui, con miedo por la elección pero también con intriga por saber si realmente lo que millones de espectadores decían era verdad. Y sí, Ocho apellidos vascos me gustó, me hizo reir y no me defraudó. La recomiendo sin dudarlo. Además, qué mejor que una buena cinta española?  Comero las palomitas antes que luego no paráis de reir.

Por el momento sigo rellenando mi lista de próximas pelis que ver: Dallas buyers club, Nebraska, 12 años de esclavitud, Carmina y amén…

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